La confianza del consumidor estadounidense registró en mayo una nueva caída y alcanzó su nivel más bajo desde que la Universidad de Michigan comenzó a medir este indicador en 1952, reflejando el creciente malestar de los hogares frente al costo de vida, la inflación y el aumento de los precios de la gasolina.
De acuerdo con la encuesta, el índice de sentimiento del consumidor descendió a 44,2 puntos, por debajo del mínimo histórico anterior de 49,8 puntos, registrado en abril. El deterioro responde, en gran parte, al impacto de los altos precios de la energía y a las preocupaciones sobre una posible transmisión de esos costos al resto de la economía.









