La región enfrenta una crisis silenciosa de vivienda marcada por una fuerte reducción en las tasas de propiedad. En los últimos 20 años, varios países de América Latina han registrado caídas de entre 15 y 20 puntos porcentuales en el número de hogares que son dueños de su vivienda.
Según reporta El País, este retroceso se enmarca en un contexto de urbanización acelerada, aumento del costo de vida y cambios en el acceso al crédito. A medida que más personas migran a las ciudades, el precio del suelo y de la construcción ha limitado las posibilidades de compra, empujando a millones de familias hacia el alquiler.









