El conflicto bélico en Irán y la apertura del mercado venezolano están generando ganancias extraordinarias para los grandes propietarios de flotas petroleras a nivel global. Mientras el comercio marítimo mundial enfrenta su mayor disrupción en años, un selecto grupo de magnates navieros acumula fortunas récord impulsadas por el alza de tarifas spot, la escasez de capacidad y el aumento en las valoraciones de sus barcos.
Según reportó Forbes, las fortunas de los 13 propietarios de petroleros más ricos del mundo crecieron más de 50% en el último año, alcanzando un total conjunto de 130.000 millones de dólares. Entre los más beneficiados figura el naviero griego Nikolas Tsakos, fundador de Tsakos Energy Navigation, cuyas acciones subieron 69% desde el inicio del año —incluyendo más de 4% el lunes siguiente a los ataques contra Irán. La empresa Frontline, vinculada al multimillonario John Fredriksen, tuvo un desempeño aún más pronunciado: sus acciones subieron 93% en los últimos 60 días.
El propio Tsakos confirmó a Forbes que las tarifas spot para fletar uno de sus barcos en Venezuela se dispararon a 110.000 dólares diarios a fines de enero —frente a 70.000 anteriores—, y tras los ataques a Irán escalaron hasta 160.000 dólares para ciertos buques. «Es algo bueno. Esperaba que todo esto no fuera por esta situación, pero estamos donde estamos», declaró.
Detrás del boom está también la compra masiva de buques de gran porte (VLCC). La empresa coreana Sinokor gastó más de 2.500 millones de dólares en aproximadamente tres meses adquiriendo VLCC para armar una de las flotas más grandes del mundo. Los barcos de segunda mano de 10 años ya cotizan a más de 100 millones de dólares, niveles no vistos en la última década.
El panorama es paradójico: mientras el cierre del Estrecho de Ormuz —por donde transita el 20% del suministro mundial de petróleo— paraliza a importadores, navieras de contenedores y aerolíneas de carga, quienes controlan flotas de petroleros y tienen contratos en el mercado spot están cosechando los mayores beneficios desde la pandemia. El conflicto también agudizó la disrupción del canal de Suez y el mar Rojo, áreas que apenas empezaban a recuperarse tras los ataques hutíes.
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