Siete países de la región, entre ellos Chile, México, Colombia, Ecuador y Paraguay, han comenzado a integrar a los bancos de alimentos en sus planes nacionales de cambio climático. La lógica es directa: el desperdicio de alimentos que llega a vertederos genera metano, un contaminante 80 veces más potente que el CO₂ a corto plazo, y los bancos de alimentos pueden interceptar esa cadena antes de que ocurra.
Ecuador fue el primero en reconocer formalmente a un banco de alimentos como iniciativa climática oficial dentro de su programa de carbono cero. Paraguay, por su parte, fue más lejos al incluir a la Fundación Banco de Alimentos Paraguay como actor climático con responsabilidad de seguimiento y reporte en su plan nacional. México y Colombia también incorporaron a sus redes de bancos de alimentos como proveedores de servicios climáticos en sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC). En Chile, el NDC 3.0 reconoció la contribución del desperdicio alimentario a las emisiones de metano y comprometió una estrategia nacional de economía circular.
Las proyecciones consolidadas para estos seis países indican que, en cinco años, sus bancos de alimentos evitarán que 293 millones de kilogramos de alimentos lleguen a vertederos, prevendrán la emisión de 10.440 toneladas métricas de metano y ampliarán el acceso a alimentos a 3,4 millones de personas para 2030. Argentina y Brasil, aunque cuentan con estrategias nacionales de reducción del desperdicio, aún no han formalizado esta integración en sus NDC.
Lee la noticia en la fuente original: https://elpais.com/america-futura/2026-04-08/los-nuevos-campeones-climaticos-en-america-latina-bancos-de-alimentos.html
