La situación provocada por la pandemia de la COVID-19 no solo obliga a los empresarios a hacer números todos los días, sino también a pensar qué pasará cuando todo esto acabe. Los cambios que se han producido son de calado y, como en toda coyuntura adversa, hay lugar para las oportunidades. Apostar por diferenciarse con el negocio propio es una de las vías para salir de la recesión y, además, más fortalecidos.

En el mundo empresarial, pensar para replantear el modelo de negocio se conoce como Moonshot Thinking. Este método, cuyo nombre en inglés puede traducirse como “haciendo las cosas apuntando a la luna”, implica fijarse objetivos muy altos, por inalcanzables que parezcan, e invita a tener ideas creativas para llevar adelante una organización y conseguir resultados que en su momento fueron inimaginables. “Es un marco mental, un modelo a aplicar en muchas de las actividades de un negocio, desde modificar el lanzamiento de un producto, observar lo que hace la competencia para ir por delante de ella, repensar qué productos se pueden ofrecer además de los habituales, etc. Se trata de un pensamiento exponencial, no lineal, para encontrar mejoras y para dar un salto productivo”, explica Iván Bofarull, director de Innovación de Esade.

Este experto, autor del libro Moonshot Thinking. Transforma la innovación disruptiva en una oportunidad (Arpa, 2020), afirma que este método “sirve para marcar el futuro terreno de juego”. El empresario tiene que ser capaz de desarrollar ideas, “aunque le puedan parecer un riesgo disruptivo”, asegura. “Es ejercer la creatividad y no conformarse con lo que ya existe”, puntualiza Bofarull.

El director de Innovación de Esade resalta un punto respecto a este modelo: “Hay que pensar a largo plazo”. Bofarull insiste en que diferenciarse e ir más allá de las llamadas zonas de confort es una tarea que lleva su tiempo.

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Forzar la creatividad

“Para salir de cualquier crisis, lo más importante es ser creativo”, afirma Bethlem Boronat, directora del Master en Design Thinking de EAE Business School. “Lo que se busca con este método es incitar al desarrollo de ideas que parecen ‘locas’; en definitiva, forzar la creatividad del empresario”, asegura la experta, para quien lo mejor es “que se transmite que hay que salir de lo habitual, lo que para muchos no está bien visto”.

Valentía frente al posible fracaso es otra de las ventajas de ‘disparar a la luna’. Boronat añade que “el trabajo creativo en el mundo de los negocios ha existido siempre, pero que se haya convertido en un método empresarial no deja de ser positivo”.

Diferenciarse de la competencia, abrir un camino hacia lo que no está inventado es clave a la hora de encarar el futuro poscrisis, afirma la experta de EAE Business School. No hay que desechar ese punto de locura del Moonshot Thinking. “Imaginemos que el propietario de un restaurante decide que va a promocionar alimentos gourmet para comer en el espacio. Suena a disparate, pero lo bueno es que inicia un proceso innovador que le puede llevar a nuevas creaciones que tengan éxito y a probar tecnologías ad hoc que le pueden resultar muy convenientes”, explica Boronat.

Piensa en grande

Fran Chúan, profesor de EDEM Escuela de Empresarios y fundador de InnoQuotient, cree que es positivo que el empresario “piense en grande, como invita a hacerlo el Moonshot Thinking, y actúe en pequeño”. Aplicar originalidad, creatividad e imaginación al negocio son ideas muy favorables, “aunque lo importante es realizar acciones que generen valor”, subraya.

Chúan recomienda tomarse las cosas con calma e ir despacio porque de lo que se trata es de diferenciarse, no de ‘estrellarse’. “Hay que salir del confort que supone lo conocido y lo que ha funcionado siempre, pero paso a paso”, reitera. Al igual que el director de Innovación de Esade, Chúan reclama paciencia y recurre para ilustrarlo al que se considera el primer gran ejemplo de Moonshot Thinking: el anuncio que realizó en 1961 el presidente estadounidense John F. Kennedy de que el hombre pisaría la Luna. “Entonces pareció casi un delirio, una idea desmesurada e imposible, y ocho años después, en 1969, se consiguió. Eso sí, después de muchas pruebas, muchos intentos y 10 misiones Apolo precedentes. Pero el sueño se hizo realidad”, destaca.

El profesor de EDEM Escuela de Empresarios sostiene que lo importante para un empresario en época de recesión “es detectar las tendencias del sector porque las crisis deshabilitan muchas cosas, pero desarrollan otras”. Las oportunidades, agrega, son hipótesis “y hay que validarlas, con un primer movimiento a lo mejor arriesgado, pero luego ir paso a paso”.

Bofarull resume lo que se necesita en el mundo empresarial de hoy: “Vivimos en una cultura basada en la evidencia de los datos. Eso está muy bien para el 95% de las decisiones, pero siempre hay un 5% de estas que producen resultados sin ser lineales. Hay que tener un punto innovador porque, sino, todo el mundo tomaría las mismas decisiones y haría lo mismo. Para mí, hay que seguir los datos, pero también ser original unos minutos”.

Fuente: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2021/05/10/extras/1620647056_893459.html

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