Quedando dos semanas y media, estamos a punto de entrar en la recta final de las elecciones
presidenciales y del Congreso. Es natural cuestionarse lo que sucederá y contemplar los impactos. La
 incertidumbre, política o de otro tipo, pesa tanto en los mercados financieros como en las personas. Por
eso, las semanas previas a las elecciones presidenciales suelen estar marcadas por una elevada
volatilidad. La volatilidad es una reacción normal del mercado a la incertidumbre. Lo bueno es que la
incertidumbre (específicamente, la incertidumbre política a corto plazo) eventualmente se disipará.

A medida que se desarrollaron los extraños eventos de este año, es importante recordar que hemos
estado aquí antes. El brote de gripe española de 1918, mucho más letal, fue un año de elecciones para el
Congreso. La sociedad sobrevivió incluso sin las comodidades electrónicas de hoy. Asimismo, fue hace
sólo 20 años cuando se impugnaron los resultados electorales, lo cual se anticipa que suceda
nuevamente. Por lo tanto, una vez que se finalicen y conozcan los resultados de las elecciones, los
mercados aceptarán los resultados y se enfocarán en el clima económico y empresarial.

Más allá de las elecciones, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD)
publicó recientemente su perspectiva económica trimestral 1 . Según las expectativas de la OECD, el
mundo debería ver crecimiento en adelante. Los datos económicos recientes han respaldado las
proyecciones con una mejora impresionante y sincronizada a nivel mundial. Incluso el  “peor de los casos”    debería dar un impulso positivo, aunque a un ritmo moderado.

La profunda y anormal recesión inducida por COVID ha resultado en un fuerte repunte. La OECD, al igual
que otras organizaciones, esperaba que el repunte se convirtiera en una recuperación que condujera a
la próxima expansión. Es este impulso el que es más instrumental para los mercados financieros que las
elecciones estadounidenses, y eventualmente supera la incertidumbre electoral a corto plazo y la
volatilidad del mercado que la acompaña.

El entorno económico y empresarial es lo que importa a los mercados financieros, no el poder político.
La política gubernamental (y la latencia de la política) es una de las muchas áreas. Las preferencias /
tendencias del consumidor, las tasas de interés, la competencia, los nuevos productos / servicios,  los costos laborales, la demografía y la estabilidad financiera de empresas (por nombrar algunos) forman la
matriz extremadamente compleja de la que evoluciona el desempeño del mercado financiero.

Alejandro M. Jerez
Profesional CERTIFIED FINANCIAL PLANNER™
CRN-2867400-121019
CRN-3286118-101520

1 https://read.oecd-ilibrary.org/economics/oecd-economic-outlook/volume-2020/issue-1_34ffc900-en#page10

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