El cambio de mayoría en el Congreso de Estados Unidos tras las elecciones del 3 de noviembre abre un período de mayor supervisión sobre la política comercial y migratoria hacia América Latina, aunque no elimina por sí solo los aranceles vigentes. Así lo anticipaba The Rio Times en un análisis publicado antes de la votación, que revisa los frentes abiertos con la región.
De acuerdo a The Rio Times, desde el 24 de julio rigen aranceles de la Sección 301 de entre 10% y 12,5% a 60 economías, con una tasa de 10% para México y Canadá. Los bienes que cumplen las reglas del T-MEC están exentos, lo que cubre más del 80% de las exportaciones mexicanas. Siguen además los aranceles de la Sección 232: 50% al acero y al aluminio y 25% a los vehículos. En julio, Washington no renovó el T-MEC, que ahora queda sujeto a revisiones anuales, con la próxima hacia julio de 2027.
En remesas, desde el 1 de enero de 2026 se aplica un impuesto de 1% a los envíos en efectivo, giros postales y cheques de caja, mientras que las transferencias desde cuentas bancarias y con tarjeta quedan exentas. Derogarlo requiere la aprobación de ambas cámaras y la firma del presidente. Según el Banco de México, las remesas sumaron US$41.802 millones entre enero y agosto, un alza de 2,2%.
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