Por Claudia Montenegro

El otoño cambia el ritmo de Florida. Dejamos atrás los meses de verano, nos acercamos al cierre del año y comienza una temporada que invita a mirar el mercado con más calma, comparar y, sobre todo, reconocer dónde pueden estar apareciendo oportunidades.

Para el inversionista latinoamericano, esta mirada tiene especial sentido.

Solemos hablar de “los latinos” como si fuéramos un solo mercado. Compartimos raíces y cultura, pero no pensamos ni invertimos todos de la misma manera. Las condiciones económicas, monetarias y sociales de cada país influyen en nuestra relación con el dólar, el crédito, la propiedad y la necesidad de diversificar patrimonio.

Sin embargo, hay algo que seguimos teniendo en común: Florida continúa ocupando un lugar importante en el mapa del inversionista latinoamericano.

Y los números ayudan a entender por qué.

Un mercado amplio y con distintas oportunidades

En agosto de 2026, el precio mediano de una vivienda unifamiliar en Florida se situó alrededor de US$415.000, mientras condos y townhouses estuvieron cerca de los US$298.000.

Pero hay otro dato que me parece especialmente interesante: durante 2026, las ventas de propiedades sobre US$1 millón crecieron más de 22%.

Esto demuestra algo importante: cuando hablamos de oportunidades en Florida no estamos hablando solamente de propiedades de menor precio.

Existe espacio para distintos perfiles: desde quien busca una primera inversión o una vivienda unifamiliar hasta quien analiza propiedades de lujo, waterfront, nuevos desarrollos o activos de mayor valor.

¿Dónde mirar este otoño?

Miami-Dade, Broward y Palm Beach continúan siendo protagonistas. Aproximadamente 45% de las compras internacionales realizadas en Florida se concentran en el corredor Miami–Fort Lauderdale–West Palm Beach.

En Miami-Dade, por ejemplo, el precio mediano de las casas unifamiliares alcanzó alrededor de US$680.000 en agosto, mientras que el mayor inventario de condominios está generando escenarios donde un comprador preparado puede encontrar más alternativas y, en determinados casos, mayor espacio para negociar.

Palm Beach, por su parte, continúa destacándose en residencial y lujo.

Pero Florida no termina en South Florida.

Dependiendo del presupuesto y del objetivo, Florida Central y algunos mercados del norte y noroeste del estado pueden ofrecer viviendas unifamiliares con precios de entrada considerablemente diferentes.

Y existe otra alternativa que muchas veces dejamos fuera de la conversación: el mercado comercial. Locales, oficinas, propiedades de renta y otros activos también pueden formar parte de una estrategia de diversificación patrimonial.

No se trata de decidir cuál mercado es mejor.

Se trata de entender cuál tiene sentido para nosotros.

Latinoamérica: un mismo destino, diferentes razones

Colombianos, argentinos, mexicanos, brasileños, venezolanos, peruanos, chilenos y compradores de otros países de nuestra región continúan participando activamente en el mercado de South Florida.

Pero no necesariamente llegan por las mismas razones.

Algunos buscan diversificar patrimonio y mantener activos en dólares. Otros quieren generar ingresos, adquirir una segunda residencia o pensar en el futuro de su familia. Y también están quienes buscan una propiedad de lujo o una inversión comercial de mayor escala.

Por eso, después de tantos años vinculada a esta industria, sigo creyendo en algo muy sencillo: antes de recomendar, hay que escuchar.

No existe una propiedad perfecta para todos. Existe una propiedad que puede tener sentido para cada persona, cada presupuesto y cada estrategia.

Entonces, ¿es este otoño un buen momento para invertir?

Mi respuesta sigue siendo: depende.

Depende de la propiedad, del precio, de la ubicación y, principalmente, del objetivo de quien está comprando.

Hoy conviven escenarios muy diferentes. En algunos segmentos existe mayor capacidad de negociación; en otros, particularmente en determinadas propiedades unifamiliares y de lujo, la demanda continúa mostrando fortaleza.

Y quizás allí esté precisamente la oportunidad de este otoño: no mirar Florida como una sola inversión, sino descubrir qué segmento y qué mercado se ajustan mejor a nuestros objetivos.

Porque una buena inversión no se define únicamente por cuánto pagamos. También debemos considerar impuestos, seguros, mantenimiento, administración, capacidad de generar ingresos y futura reventa.

Y cuando vivimos fuera de Estados Unidos, agregaría una última pregunta:

¿Qué sucede con mi inversión cuando regreso a mi país?

Una inversión a miles de kilómetros debería aportar tranquilidad, diversificación y una visión de futuro.

El otoño es una estación de cambio. Quizás sea también un buen momento para mirar Florida con otros ojos: con menos prisa, mejores números y una estrategia más clara.

Porque las oportunidades siguen existiendo.

La diferencia está en saber dónde mirar.

Claudia Montenegro, Real Estate & Investment Advisor en Miami, Florida.

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